
Hotel en la Gjirokastër de piedra, Patrimonio de la Unesco, a pocos pasos del castillo y el Viejo Bazar, con jardín, terraza y cocina compartida.
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El Old Town Hotel está en la Rruga Shezai Como, en el barrio de Partizani de Gjirokastër, la «ciudad de piedra» declarada Patrimonio de la Unesco que trepa por la ladera sobre el valle del Drino. Es un hotel pequeño y tranquilo, no un gran establecimiento, y los huéspedes lo puntúan con un excepcional 9,5 sobre 517 opiniones: el personal alcanza un 9,8 y la limpieza un 9,7. La ubicación obtiene 9,8 y las parejas, en particular, le dan un 9,8.
Las habitaciones tienen aire acondicionado y suelo enmoquetado, baño privado, televisión de pantalla plana con canales por cable, mesa de comedor, armario y wifi gratis, que los huéspedes valoran con un 10 perfecto. Varias miran al jardín o a las montañas, y la habitación familiar añade bañera, lavadora y zona de estar para cuatro personas.
Fuera de las habitaciones hay jardín, terraza, patio y una zona de comedor al aire libre, además de bar, snack bar, cocina compartida y un salón común con televisión. El desayuno puede servirse en la habitación, hay servicio de habitaciones y la recepción abre 24 horas. El pago en el alojamiento se realiza únicamente en efectivo.

El Old Town Hotel tiene tres tipos de habitación, todas con aire acondicionado, suelo enmoquetado, baño privado, televisión de pantalla plana con canales por cable, mesa de comedor, armario y wifi gratis. Los tamaños van de los 18 m² a los 28 m² y toda la gama mira al jardín, a la terraza o a las montañas, nunca a una calle con tráfico. Las dos dobles son la opción compacta para parejas: una se abre a una terraza con vistas al jardín y la otra a un patio. La familiar de 28 m² es la excepción, con bañera, lavadora, zona de estar y camas para cuatro. No hay cunas ni camas supletorias, así que conviene elegir bien la capacidad.



Para ser un hotel pequeño, el Old Town Hotel está muy bien equipado y los huéspedes puntúan las instalaciones con un 9,4. El wifi gratis cubre todo el hotel y obtiene un 10 perfecto. Hay jardín, terraza, patio y zona de comedor al aire libre para las noches de verano, bar y snack bar, cocina compartida con nevera y mesa, y un salón común con televisión. El desayuno puede servirse en la habitación, y hay servicio de habitaciones, picnics para llevar, entrega de la compra, lavandería y planchado, consigna de equipaje, servicio de canguro y recepción 24 horas. El servicio de traslado está disponible con coste adicional. Dos avisos: no hay aparcamiento y el pago en el hotel es solo en efectivo.
El Old Town Hotel está en la Rruga Shezai Como, en el barrio de Partizani, dentro del casco histórico y no en la ciudad nueva de abajo. Los autobuses de línea y los furgon paran en la terminal al pie de la colina, donde el bulevar principal se cruza con la carretera nacional; desde allí la subida a pie ronda los treinta minutos, así que casi todos toman un taxi por unos 300-400 lek o un autobús local por el Bulevardi 18 Shtator por unos 30 lek. Desde Tirana hay autobuses todo el día, unas cuatro horas por 13-15 euros, y enlaces más cortos desde Saranda y Berat. El aeropuerto más cercano es el de Ioánina, en Grecia, a unos 70 km y hora y media por carretera, aunque casi todos vuelan a Tirana o Corfú y siguen en autobús. Si vienes en coche, el hotel no dispone de aparcamiento y las callejuelas del casco antiguo son empedradas, estrechas y empinadas.
Casi todo lo que merece la pena está a unos cientos de metros. El castillo de Gjirokastër, uno de los mayores de los Balcanes, queda a un breve ascenso: en sus murallas hay cañones, un avión de la guerra fría y vistas largas sobre el valle del Drino, y la entrada cuesta unos 200 lek. Más abajo, el Viejo Bazar, levantado hace más de cinco siglos, es el sitio para un café tranquilo, la filigrana de plata y los qifqi. Dos grandes casas-torre otomanas se visitan por dentro: la Casa Skenduli, de más de trescientos años, y la Casa Zekate, de 1811, con torres gemelas y una sala de recepción espectacular. El Museo Etnográfico ocupa el solar donde nació Enver Hoxha y recrea un interior del siglo XIX. Más lejos, el Ojo Azul está a unos 36 km, menos de una hora en coche. Ve en mayo, junio, septiembre o principios de octubre y lleva calzado cómodo.
